Alan Amézaga — Wanchaq, Perú

Las experiencias que he tenido hasta ahora en este entrenamiento me han dado la oportunidad de ver lo que soy y he descubierto que aún hay cosas escondidas en mí. He visto que lo que Dios busca no es lo que yo soy, por el contrario todo lo que Cristo es y tiene, es lo que Dios necesita para su obra. Recuerdo mucho mi primer semestre, lleno de conceptos, ideas y opiniones. Fue el inicio de mis tratos con el Señor; me hallé con una gran Roca que lo primero que me mostró fue que si quiero penetrar en Su esfera debo hacerlo a Su manera y no a la mía. Aquí empezaron mis conflictos y desánimos, fue entonces cuando empecé a experimentar mis tiempos de oración a solas con Él; aquí llore y le reclamé, y también fui sanado y fortalecido. Amo este entrenamiento, me ha enseñado que estoy aquí para aprender a vivir por otra vida y no por la mía. Aunque mi persona no es adecuada, me he abierto a Él y me he puesto en Sus manos. Al paso de estos semestres puedo ver que mi persona no es la misma y que mi mente tampoco. Me sorprendo de las cosas que me pasan y de la manera como las tomo; estas cosas sólo tienen una respuesta: Dios en Cristo como el Espíritu operando en mí. Ahora hay una meta en mí: ser una persona apropiada en quien Dios tenga camino para Su mover.

 

(Entrenante en su tercer semestre, mayo, 2011)

 

 

 
 
 

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