Isabel del Castillo — Santa Cruz, Bolivia

Alabo al Señor Jesús por haberme alcanzado con Su misericordia y haberme traído al Entrenamiento de Tiempo Completo. En este lugar lo único que recibimos es Cristo; así como se ve en el libro de Éxodo, donde Dios solamente dio al pueblo de Israel maná para comer. Aquí en el Entrenamiento lo único que se nos da es Cristo. Y doy gracias al Señor, porque Él es mi alimento celestial que me nutre, me sana y me imparte vida. Disfruto experimentar lo mismo que el Hijo Jesús quien vivía por causa del Padre y asimismo el que come a Jesús, él también vivirá por causa de Él (Jn. 6:57). Aprecio que cada día puedo comerle, beberle y respirarle a Él. Él es mi disfrute y satisfacción. Él está cambiando mi dieta, Él se está forjando en mí. Incluso el carácter del Señor se está forjando en mí, porque confieso que mi ser natural es muy cerrado, pero aquí estoy aprendiendo a tener comunión y abrirme a los hermanos, y he podido experimentar que el hecho de tener comunión y abrirme a los hermanos es una salvación muy grande, me doy cuenta que necesito de los santos, porque soy un miembro del Cuerpo de Cristo.

 

(Entrenante en su segundo semestre, mayo, 2011)

 

 

 
 
 

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