Laida Banegas — Santa Cruz, Bolivia

Es muy difícil intentar contar lo que uno vive, experimenta y disfruta en el Entrenamiento y todo se debe a que Él es una Persona tan maravillosa, que faltan las palabras para hablar de Él y el ETC tiene este sabor y nos ayuda a conocer más a esta Persona, al punto en que quedas enferma de amor (Cnt. 5:8) y te vas dando cuenta de que Él es más dulce cada vez y que siempre hay más. Claro, el tiempo en el Entrenamiento son sólo dos años y cada vez soy más convencida de que crecer toma tiempo, entiendo que aún me falta. Pero por mí misma no puedo, sino que dependo de Él, de Su amor, Su hablar, Su suministro momento a momento, Su aparición diaria.

El Entrenamiento nos da una base (el vivir de un miembro normal en el Cuerpo) sobre el cual puedo seguir edificando al seguir corriendo la carrera, con los ojos puestos en Él, no en lo que crea me falta o me estorba, sino en Jesús, el Autor y Perfeccionador de mi fe. Permitiendo que el pensamiento de experimentarlo como mi disfrute (Fil. 2) me sature más y más, tomando cada oportunidad para amarlo. Entonces percibo que esto alegra mi corazón y me llena de gozo, pero hay una parte que ahora mismo endulza mi corazón y es que con esto Él también es feliz. Al nosotros disfrutarle Él también es satisfecho, porque nuestro disfrute de Él es para la iglesia. Cuánto más lo contemplamos volviendo nuestro corazón a Él, más Él puede mostrarse a nosotros, más esta Persona viviente es revelada en nosotros, esto resulta en más conformación y así más se obtiene lo que Él tanto desea, Su complemento, aquella que es igual a Él en vida, naturaleza, expresión y función, en quien Él tiene Su satisfacción y por quien  viene.

¡Qué misericordia ser parte de esto!

Y mientras viva deseo ser una que vive con la expectativa de verlo volver. Puedo decir con toda firmeza que tomar la oportunidad de gustar del Entrenamiento es una decisión de la que no puedo arrepentirme. Al contrario, mi corazón está lleno de gratitud por tal misericordia y gracia y si a alguien se le presenta esta oportunidad, lo más sabio y lógico (Ro. 12:1) que puede hacer es ¡tomarla!

 

(Entrenante graduado en junio del 2010)

 

 

 
 
 

© Derechos reservados, 2007, ETC-C, Paraguay