Marta María Capillo — Lima, Perú

La Biblia y nuestra experiencia confirman que, aunque cada uno de nosotros es un miembro del Cuerpo de Cristo, la vida que está en cada uno de nosotros no es una vida de miembros sino una vida de Cuerpo (Ro. 12:4-5). La vida del Cuerpo consiste también en tener un vivir de dependencia y de comunión, en mi vivir diario en el Entrenamiento el Señor me está llevando a experimentar esto, en cada clase el Señor va quitando velos y a través de cada situación va forjando en mi la necesidad de tener una vida de comunión, la comunión es una práctica de vida y enriquece, buscar la comunión es buscar la mente de Dios y reconocer que necesitamos ayuda, que no podemos ser más independientes. Puedo afirmar que el Señor no sólo nos habla a través de Su palabra, sino que también lo hace a través de los miembros de Su Cuerpo. Sin embargo, a fin de poder tener esta realidad necesitamos abrirnos por completo al Señor y a los miembros del Cuerpo; cada vez que tengo comunión con los maestros o las hermanas que sirven en el entrenamiento, siento que el Señor me habla de una manera específica. Mi oración es que el Señor pueda seguir forjando esta práctica de vida en mí.

 

(Entrenante en su segundo semestre, mayo, 2011)

 

 

 
 
 

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