Noelia Martínez — Fernando de la Mora, Paraguay

En este semestre he estado disfrutando mucho de mis tiempos personales con el Señor cada mañana y en los tiempos que tenemos por las tardes.

 

Cada una de esas ocasiones es un encuentro que tengo con mi Amado Señor, donde lo veo, lo contemplo, y Su mirar me trasfunde más de Su mismo ser y de Su gracia. Esto es lo que ha marcado en mí este entrenamiento, hoy puedo decir que estos tiempos con mi Señor, más que una práctica, se han vuelto en una necesidad para mí, algo sin lo cual no puedo seguir, ni avanzar. Cada vez, experimento un gran descanso y paz, que viene de Su presencia, de contemplar Su faz, pues cada ocasión es una oportunidad para que Él me siga llenando y refinando cada una de las partes de mi corazón.

 

Estos tiempos me sostienen todo el día porque recibo de Su rico, y tierno pastoreo, como dice en Isaías 58:11: “Jehová te pastoreara siempre, y en las sequías saciara tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”.

 

Otra cosa: me pude dar cuenta que estos tiempos no son sólo para mi satisfacción y sustento, sino para que también Él sea satisfecho, para alegrar Su corazón. Sólo anhelo una cosa, ser el rocío de la aurora que lo refresca cada mañana, y deleita Su corazón al ofrecerme voluntariamente a Él.

 

(Entrenante en su tercer semestre, mayo, 2011)

 

 

 
 
 

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