Priscila Nina — Quillacollo, Bolivia

El Entrenamiento de Tiempo Completo es una bendición. Cada día aprendemos a buscar al Señor en cada aspecto de nuestra vida al conocer nuestro espíritu mezclado, al aprender a buscar, depender y confiar en el Señor. Al principio parece que dejamos muchas cosas que consideramos muy valiosas y costosas, pero al pasar el tiempo en este lugar nuestros ojos son abiertos y descubrimos que no es un desperdicio, sino un testimonio de lo atractivo que es nuestro querido Señor (Mt. 26:8).

 

Hace dos años, Aquel que me amó primero  me trajo a la casa del banquete (Cnt. 2:4) para poder disfrutar de Sus riquezas. Realmente al llegar allí estaba inválida (2 S. 9:1-13), pero el Señor al sentarme en Su mesa hizo que sólo le comiera a Él. A veces me bajaba de Su mesa  y sólo veía mi invalidez la cual me desanimaba, pero al comer al Señor cada día todo esto desaparecía. Éste es el secreto más valioso que he podido aprender: “saber que podemos comerle” (Jn. 6:35). Al comerle más,  Él se nos es añadido y más llegamos a ser Él en vida y naturaleza mas no es la Deidad. Hoy en mi diario vivir tengo la misma experiencia, sea donde esté necesito seguir comiendo de Él, así más Cristo es expresado.

 

(Entrenante graduado en junio del 2010)

 

 

 
 
 

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